Alfred vs. Raycast: ¿qué launcher merece vivir en tu Cmd + Space?

Llevo años usando ambos en distintas etapas de mi setup. Workflows vs extensiones, Powerpack vs suscripción, veterano vs nuevo con hype. Te cuento cuál gana según tu flujo de trabajo real — sin vender humo.

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Alfred vs. Raycast: ¿qué launcher merece vivir en tu Cmd + Space?
Photo by Dillon Shook / Unsplash

Si llevas más de diez minutos usando una Mac, seguramente alguien ya te dijo: “Deberías instalar un launcher; Spotlight no sirve para nada serio”.

Y probablemente tenía razón.

Pero después aparece la pregunta incómoda: ¿Alfred o Raycast?

He usado ambos durante años y en distintas etapas de mi setup. Mi respuesta rápida es que depende de hasta dónde quieras llevar tu configuración. La respuesta larga es este post.

Primero: ¿qué hace un launcher?

En esencia, reemplaza —o complementa— a Spotlight.

Te permite abrir aplicaciones, buscar archivos, hacer cálculos rápidos y ejecutar acciones sin levantar las manos del teclado. Con extensiones o workflows también puede convertirse en el centro de comando de tu Mac: controlar la música, buscar en Google sin abrir primero el navegador, pegar snippets, convertir monedas, organizar ventanas o ejecutar automatizaciones.

La diferencia entre un buen launcher y Spotlight es parecida a la diferencia entre un cuchillo de cocina y una navaja suiza.

Alfred: el veterano confiable

Alfred lleva más de una década siendo uno de los referentes en productividad para macOS. Es rápido, estable y su sistema de Workflows funciona casi como una plataforma de automatización dentro del launcher.

Lo bueno

  • Los Workflows son increíblemente potentes. Puedes conectar scripts, condicionales, acciones, atajos e inputs del usuario mediante una interfaz visual similar a un diagrama de flujo.
  • También existe una comunidad enorme que comparte workflows para prácticamente cualquier cosa: buscar en Notion, controlar Spotify, generar contraseñas, gestionar archivos o consultar servicios web.
  • Su historial del portapapeles es rápido y confiable.
  • Los snippets permiten usar variables y placeholders dinámicos, como fechas, horas o contenido previamente copiado.
  • Además, el rendimiento es excelente. Alfred consume pocos recursos y casi desaparece en segundo plano.

Lo no tan bueno

  • Buena parte de su verdadero potencial está detrás del Powerpack. Funciones como Workflows, clipboard history y snippets requieren esta licencia.
  • La ventaja es que se trata de un pago único, no de otra suscripción mensual.
  • Su interfaz se siente funcional y bastante personalizable, pero no necesariamente moderna. No es fea, aunque tampoco suele ser la aplicación que alguien instala para presumir su setup en redes.
  • Crear tus propios Workflows también tiene una curva de aprendizaje real. No es imposible, pero exige entender la lógica y la estructura particular de Alfred.

Raycast: el nuevo que llegó a hacer ruido

Raycast apareció mucho después y rápidamente se quedó con buena parte del hype de la comunidad dev y tech.

Y con razón: se siente como una herramienta diseñada por personas que realmente usan una Mac todos los días para programar, escribir y gestionar proyectos.

Lo bueno

  • La interfaz es excelente. Puede parecer un detalle superficial, pero cuando abres una aplicación cincuenta veces al día, importa bastante.
  • Tiene extensiones para herramientas como GitHub, Linear, Vercel, Figma y Notion, que se instalan directamente desde una tienda integrada.
  • Snippets, Quicklinks, gestión de ventanas y clipboard history están disponibles en el plan gratuito. El historial del portapapeles conserva hasta tres meses; el almacenamiento ilimitado requiere Raycast Pro.
  • La API para crear extensiones usa TypeScript, React y Node.js. Para alguien que ya trabaja con ese stack, desarrollar una extensión se siente mucho más natural que aprender un sistema completamente nuevo.
  • También ofrece funciones de inteligencia artificial para resumir, traducir, transformar texto, responder preguntas o generar código sin salir del launcher. El plan gratuito incluye una cantidad limitada de mensajes, mientras que el uso más amplio y los modelos avanzados forman parte de sus opciones pagas.

Lo no tan bueno

  • Aunque la base gratuita es muy generosa, varias funciones avanzadas —como mayor uso de IA, sincronización en la nube, temas personalizados y algunas capacidades ilimitadas— requieren una suscripción.
  • Raycast es más joven, así que algunos workflows muy específicos que existen en Alfred desde hace años todavía no tienen un equivalente directo.
  • También suele consumir algo más de recursos que Alfred, aunque para la mayoría de los equipos modernos no debería ser una diferencia decisiva.

Entonces, ¿cuál deberías elegir?

Mi regla mental es esta:

  • Si eres desarrollador y buscas una herramienta que se integre fácilmente con servicios modernos como GitHub, Linear, Notion o Vercel, y además te importa que se vea bien, elegiría Raycast.
  • Si necesitas automatizaciones muy específicas, quieres controlar cada paso del flujo y no te importa invertir tiempo aprendiendo el sistema de Workflows, elegiría Alfred.
  • También escogería Alfred si ya tienes años de workflows configurados y migrar implicaría reconstruir buena parte de tu setup.
  • Si solamente quieres reemplazar Spotlight, gestionar ventanas, usar snippets y tener historial del portapapeles sin pagar, el plan gratuito de Raycast probablemente sea suficiente.

Yo terminé quedándome con Raycast, principalmente porque sus extensiones y su integración con mi stack me ahorran más clics de los que esperaba.

Pero no voy a mentir: todavía extraño un par de workflows muy específicos que había construido en Alfred.

La conclusión real

No existe un ganador universal. Existe un ganador para tu flujo de trabajo.

Prueba ambos, úsalos de verdad durante una semana y presta atención a cuál se adapta mejor a las acciones que repites todos los días.

Al final, la mejor herramienta no es la que tiene más funciones. Es la que desaparece mientras trabajas y te evita pensar en cómo ejecutar cada tarea.

Lo único que no puedes hacer es seguir usando Spotlight como si todavía fuera 2015.

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